¡VINOTINTO, es el país que quiero!

Martes 13 de Junio 2017, Estadio Olímpico de la UCV. “Martes”, una palabra derivada del nombre Planeta Marte, llamado “el pequeño maléfico” en la Edad Media, y que significa voluntad, energía, tensión y agresividad. Según la mitología romana, Marte es el dios de la guerra, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Para algunos podría ser mera coincidencia, pero ese día decidí que no quiero de vuelta a Venezuela.

No quiero de vuelta a la Venezuela de siempre,
aquella que algunos describen como la más bonita.
No quiero de vuelta a la Venezuela de ayer,
donde llegaba muy fácil lo que querías tener.
No quiero de vuelta a la Venezuela de antes,
la de Leones y Navegantes.
No quiero de vuelta a la Venezuela antigua,
donde todo era risas y guachafita.

No quiero de vuelta a la tricolor,
que insulta y deshonra al Libertador.
No quiero de vuelta al venezolano,
que no recibe ayuda de sus hermanos.
No quiero de vuelta las siete estrellas,
que ocasionó infinitas peleas.
No quiero de vuelta ninguna orquesta,
si algunos mueren y otros de fiesta.

Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
Un estadio lleno de aplausos,
aunque no esté nadie jugando.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
Donde lo único que se mate,
sea un balón después de un regate.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
Donde los únicos tiros,
marquen goles con mucho estilo.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
Donde tu oponente te haga un pasillo,
y te de la mano como un amigo.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
Donde no sea importante el oro,
para diferenciarnos uno del otro.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
Donde el líder sea admirado,
comprendiendo que es empleado.

El Olímpico en Martes 13, es el país que quiero,
donde nuestras montañas, hacían fondo de la pantalla.
Para rendir homenaje, a nuestros héroes muy vivos,
y no tener que hacerlo, siempre con los caídos.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
mezclemos nuestros colores y terminemos con esto.
Quiero un país nuevo, gente nueva, colores nuevos.
¡Se llamará VINOTINTO, y es el país que quiero!