Iván Guerra

Su nombre es Iván Guerra, venezolano residenciado en Ciudad de México.

Se formó como jugador en una de las mejores escuelas del fútbol venezolano y hoy comparte toda su experiencia desde los banquillos.

Actualmente es Director Deportivo de la Escuela de Fútbol Pumas Belem y también Director Técnico de la categoría Sub-11 filial del prestigioso Chivas De Guadalajara.

¿Por qué Fútbol?

“Dice mi madre que de niño, tras ver al novio de mi hermana jugando, empecé a sentir interés por este deporte y fue allí, cuando en plena búsqueda de una escuela para dar mis primeros pasos, nos topamos con el Santo Tomás de Villanueva, donde tuve la suerte de coincidir con el Profesor Lino Alonso y mantenerme unido a la institución por mucho tiempo”.

¿Y cómo fue tu experiencia como jugador?

“Jugué desde los 7 años, desde categoría pre-B hasta Sub 20. Pero también hay otra institución donde permanecí por un largo período, la Universidad Santa María, donde obtuve una beca y pude sacar una carrera, al principio como jugador y luego como entrenador del equipo femenino”.

Por las instituciones donde estuviste, asumo que aprendiste mucho del Fútbol, comparte conmigo algunos de esos aprendizajes.

“Lo principal es que el trabajo en equipo siempre brinda mayores satisfacciones que el individual y suele ser más gratificante. El deporte en sí va directamente relacionado a la vida misma, la disciplina es un aspecto fundamental en la vida y va de la mano con el amor por lo que haces, definirá lo que deseas hacer y quien quieras ser”.

¿Cuál fue tu mejor experiencia Futbolera?

“Entre tantas, pudiera decir que fue el poder conocer tantos países. Como jugador visité Brasil, Aruba, República Dominicana, Haití, entre otros. Esa experiencia me brindó la oportunidad de conocer otras culturas y de valorar muchas cosas, de niño conocí uno de los países mas pobres del mundo, Haití, donde a pesar de sus limitaciones económicas nos brindaron una atención increíble, mientras que en uno más pudiente, República Dominicana, y donde todo parecía normal, sufrimos al no tener ni siquiera comodidades básicas como luz, agua o buena alimentación.

Los viajes como jugador juvenil me regalaron la oportunidad de conocer otros mundos y salir de esa zona de confort que tenemos en casa, ver y vivir cosas complejas a temprana edad que sin duda te alimentan muchísimo, convivir con desconocidos que terminan siendo casi familia y creando lazos de amistad para toda la vida.

La verdad es que al fútbol le debo casi todo, desde mis amistades, mi pareja y hoy en día mi trabajo, mi sustento, lo que me da de comer y lo que me genera alegría”.

¿Tienes algún ídolo que te haya marcado?

“Podría decirte que me gustó Roberto Carlos porque jugué de lateral y quería tener un referente en mi posición, aunque sólo logré parecerme a él en estatura (risas).

También me encantó Juan Román Riquelme, al que algunos juzgan como un jugador lento en la cancha y no entienden que su velocidad estaba en la mente, siempre anticipándose a la jugada y estando donde debía estar, un mago.

Pero para serte sincero, veía y veo poco fútbol, me mueve más ver lo que me rodea, en lo que estoy compitiendo, el fútbol desde afuera me mueve muy poco y es por eso que mis verdaderos ídolos en este deporte los consigues entre mis compañeros, todos talentosos. Si tuviera que nombrar sólo uno, sería mi hermano de la vida, Kliwert Cote, es el mejor jugador que he visto y la mejor persona, el tipo era pura elegancia para jugar, pero tuvo bien claro que no quería vivir de esto dentro del campo, quizás por todos los sacrificios que conlleva ser jugador profesional. Afuera de la cancha, en el campo de la vida es un fuera de serie”.

¿Una frase?

“La disciplina tarde o temprano vence al talento y a la inteligencia”.

¿Un sueño por cumplir?

“Representar a mi Venezuela nuevamente, pero ahora como técnico. Vestirme de Vinotinto y volver a escuchar y cantar el himno nacional en mi tierra y en otras”.

¿Lo conseguirás?

“Aunque estoy convencido de conseguirlo y trabajo por ello, nada es seguro más que la muerte, de igual forma disfruto el camino hacia el sueño, y si lo merezco llegará y será la cereza del pastel”.

Muchas gracias Iván, por compartir tu #HistoriaDeFutbolIntenso