¡Gracias Tite! Por Devolverle el Valor al Cargo

Algunos insisten en menospreciar la labor del Director Técnico en este deporte, si bien es cierto, los jugadores son los que entran al campo, el Fútbol no se limita solo a que ellos muevan el balón de un lado a otro. Entendamos el juego como un conjunto de acciones y decisiones sobre un terreno de juego, dentro del cual intervienen factores individuales como habilidad, velocidad, técnica, fuerza, destreza y otros grupales como estrategia, planificación, organización, motivación, entre otros, siendo éstos últimos completa responsabilidad de la cabeza de grupo, el Director Técnico.

El caso de Brasil es el perfecto ejemplo de la importancia que pueden jugar las decisiones y el manejo correcto de un grupo de futbolistas. Tite sustituyó a Dunga e inmediatamente tomó decisiones notorias a la vista del mundo, la ausencia de viejas guardias, como Oliveira, Fred, Kaká y David Luiz acapararon la prensa y llamaron la atención de las mayorías. Pero la clave no estuvo en los que se fueron o llegaron, la clave de este Brasil está en la interpretación compleja de una idea muy simple. Para ello podemos hacernos varias preguntas:

¿Cómo juega el equipo del mejor jugador de Brasil en la actualidad (Neymar)? El FC Barcelona utiliza el 4-3-3, y es en ése esquema donde Ney mostró su mejor rendimiento, tanto allí, como ahora en el PSG. Pero no todo acaba allí, no es tan sencillo como plantar un equipo entorno a uno solo, como dicen algunos, para ello sigamos haciéndonos preguntas:

¿Cómo juegan los equipos de los dos mejores laterales que tiene Brasil actualmente (Alves/Marcelo)? ¿Cómo juegan los equipos de los dos mejores medio-campistas? ¿De los mejores extremos? etc… Todos ellos se desempeñan con un óptimo rendimiento utilizando el 4-3-3. Entonces la respuesta para Tite fue simple: nada nuevo que inventar, tenemos esquema, dijo el D.T. y por allí se empieza.

Ahora una vez definido el esquema que Tite quería usar ¿qué le seguía? los actores. Conseguir colocar a los mejores jugadores que tiene Brasil para sacar el máximo rendimiento a cada posición del 4-3-3. Ya mencionamos los dos laterales, Marcelo y Dani Alves, para cuidar sus espaldas cuando se vayan al ataque se necesitan cinco fundamentos básicos, centrales rápidos (Marquinhos), experiencia (Miranda), jugadores que vayan bien por arriba, recordando que Alves y Marcelo son de los bajitos, un ‘5’ capaz de cubrir espacios y que a la vez de salida limpia desde el fondo, Fernandinho o Casemiro, ambos figuras inamovibles en Manchester City y Real Madrid, dos equipos que les gusta tener la pelota y utilizan el 4-3-3, no hay que dejar nada al azar. Y así fue como Tite consiguió armar el equipo de atrás hacia adelante, otro fundamento de los más básicos que tiene este deporte.

Delante de esos cinco jugadores, Tite necesitaba compromiso para defender, experiencia para cubrir espacios, salida limpia y capacidad para generar juego, en ocasiones parece demasiado para sólo dos medio-campistas. Podía haber improvisado con Oscar, Ganso, Kaká o algún otro que convenciera a la prensa, pero estaría traicionando la idea de que todos deben jugar en su posición natural, entonces decidió ponerlos a Paulinho y Renato Augusto, ambos acostumbrados al 4-3-3, sin el cartel de estrella que a veces exige este nivel, pero con conocimiento profundo de como desempeñar las tareas mencionadas.

Finalmente a Tite le llegó la hora de acompañar a Neymar, que se sabe fijo por izquierda. ¿Y en qué pensó? Necesitaba un ´9´nato, un centro delantero, un “killer”, pero que además corra y presione hasta que no le den las piernas, era evidente que necesitaba chico con hambre de triunfo y una calidad indiscutible de cara a la portería, y para ello lo eligió a Gabriel Jesús, 20 años y en plena explosión dentro del fútbol europeo. Y para culminar el rompecabezas necesitaba otro jugador acostumbrado al esquema, que tuviera capacidad creativa para generar fútbol cuando el rival lo presione demasiado a Neymar, con buen remate a media distancia y habilidad para jugar de la banda hacia el medio, entendiendo que por derecha el dueño es Alves, y para ello eligió a Coutinho, clave en el 4-3-3 de Klopp en Liverpool.

El 11 de Tite estaba listo, pero aquí no termina todo, porque una eliminatoria es muy larga y hay estar preparado para las ausencias, lesiones, sanciones, hay que planificarlo todo, hacerle la vida más fácil al jugador, al grupo, no tener dependencias individuales, porque esto se gana con 11 dentro del campo y 11 fuera de él. Aquí es donde aparecen Douglas Costa, Willian, Firminho, Filipe Luis, Thiago Silva y compañía, todos esperando una oportunidad para sumar y lo más importante, con la seguridad de que cuando les toque ingresar no improvisarán nada, son re-cambios naturales para cada uno de los puestos de ese 4-3-3.

Podría pasar horas y horas escribiendo líneas de este Brasil y todo lo que rodea su buen momento desde la llegada de Tite. El aspecto psicológico, la confianza, la motivación, todo lo que gira dentro de la cabeza de un futbolista son claves para que la mecánica funcione, no solo es armar el rompecabezas, es que cuando lo armes la imagen luzca bien, como el Brasil de Tite.

¡Gracias Tite! gracias por devolverle el valor al cargo de Director Técnico.