¡Fútbol. Evolución obligatoria!

En el Fútbol moderno se han convertido en una constante los debates sobre actuaciones arbitrales, algunos dicen que éstas polémicas dan sabor al deporte rey, otros dicen que le hace perder integridad.

Hace algunos años era partidario de que en Fútbol el reglamento no se tocaba, ya que venía funcionando bastante bien desde sus inicios, pero hoy en día ¿Está funcionando bien el Fútbol ? ¿No? Entonces nos preguntamos ¿Por qué no? Y quizás podríamos escribir un libro argumentándolo.

Es divino debatir de Fútbol cuando hablamos de planteamientos de juego, tácticas, decisiones de entrenadores, resultados y demás, pero el 90% de las discusiones del Fútbol moderno giran entorno a las actuaciones arbitrales y eso no me parece tan atractivo.

Es cierto que los errores de hoy son los mismos que se cometían ayer, existentes desde que empezó la historia de este deporte, sin embargo, en aquel tiempo no contábamos con el factor tecnológico, que hoy está dejando al Fútbol demasiado expuesto. El contar en cada partido con más de 50 cámaras de alta definición, repeticiones en cámara súper lenta, la “Spider Cam”, cámaras en helicópteros o drones, algunas especiales para movimientos, entre otras, ha beneficiado al espectador en la misma proporción que ha perjudicado al juego.

En la actualidad no podemos considerar al Fútbol solo un deporte, sino que es uno de los negocios más grandes del mundo, donde se mueven cantidades extraordinarias de dinero. El ganar o perder un partido pasó a significar mucho más que el honor de saberse triunfador, es capaz de afectar puestos de trabajo, mercados, competencias, apuestas, familias, entre miles… Para bien o para mal, cada decisión del cuerpo arbitral puede afectar, desde a jugadores de los equipos participantes, hasta al señor que corta la grama del estadio del equipo perjudicado o beneficiado.

Tengo una visión muy personal y es que el Fútbol debe recuperar credibilidad e integridad, y para ello no es necesario alterar su naturaleza, miedo de muchos, sólo bastaría con tomar decisiones acertadas y adaptar el juego a la época que vivimos. Por ello me tomo el atrevemiento de proponerle a los señores Gianni Infantino, Presidente de la FIFA, Aleksandre Ceferin, Presidente de la UEFA, y a todo el entorno del mundo fútbol, los siguientes cambios:

  1. Ojo de halcón obligatorio en todo torneo de alto nivel asociado a FIFA o UEFA. Esta tecnología ya ha sido implementada en algunos torneos oficiales, como la Premier League de Inglaterra, donde ha sido todo un éxito.
  2. Cada vez que un jugador defensor toque el balón con la mano dentro de su área, con o sin intención, debe ser declarada como lanzamiento desde el punto penal. Dejar a criterio del árbitro, como actualmente indica la regla, se presta a cualquier tipo de suspicacia y especulación, donde muchas veces los intereses humanos pueden inclinar la balanza hacia sitios no deseados.
  3. Revisión por video de jugadas determinantes. Con la posibilidad de solicitarlo en un máximo de 3 ocasiones por tiempo. Esta solicitud solo sería aplicable a jugadas donde se marque un gol, agresión sancionada con expulsión o penalti sancionado por el árbitro. Para aplicarlo se contaría con la presencia de tres jueces en una cabina del estadio, que se encargarán de tomar una decisión conjunta, para avalar o no, la decisión arbitral del momento. La decisión podrá ser tomada en pocos segundos, y comunicada directamente al cuerpo arbitral sobre el terreno de juego, incluyendo la posible presentación del video corrector a televidente y presentes en el estadio.
  4. Ajuste de la regla del Fuera de Juego. La capacidad del ojo humano y condición física, hacen imposible que los jueces de línea puedan cubrir un área de 50 metros de largo por 65 de ancho, para ello deberían existir dos jueces de línea, uno de cada lado y con la misma cuota de responsabilidad, cuatro ojos pueden ver mejor que dos. Además de ello, sirve de apoyo al juez principal en jugadas que se presenten a la distancia. En total contaríamos con la presencia de cinco jueces dentro del campo, un principal y cuatro jueces de línea, eliminando los poco útiles jueces de fondo que utilizan en algunos torneos.
  5. Incorporación de un reloj único para la medición del tiempo de juego, el cual sea detenido cada vez que el partido se detiene. El reloj a utilizar sería bajo fundamentos similares a los utilizados en la NFL, NHL o la NBA. Una vez que se cumplen los 90 minutos sonará la chicharra y el partido culminará. El juez principal no tendrá necesidad de agregar tiempo al final de los partidos, lo cual en muchas ocasiones suele estar condicionado por los equipos en disputa y el marcador. La aplicación de esta modalidad también evitaría que jugadores simulen lesiones para hacer tiempo, que los recogepelotas no hagan bien su trabajo para afectar al equipo visitante, entre otras conductas antideportivas. Si un equipo quiere hacer tiempo para mantener la ventaja en el marcador, tendrá que aprender a hacerlo manteniendo la pelota en los pies de sus jugadores.

 

Adicionalmente a los ajustes de reglamento, anteriormente propuestos, es importante ajustar el rol de los árbitros dentro de este deporte. Hacerles sentir que son parte fundamental del juego y darles la importancia que se merecen ante el resto de participantes en los terrenos de juego. Profesionalizar aún más su trabajo y otorgarles el protagonismo que se merecen.

Deberá ser obligatorio en todo torneo, la presencia de una comisión de justicia, que sea instruida y supervisada por FIFA, la cual podrá entrar de oficio a la hora de sanciones. Estas comisiones de justicia ya existen, pero la mayoría trabaja de forma independiente en cada torneo y apuntan sólo a jugadores y equipos participantes. Esto debe cambiar cambiar, ser controlados por el ente mayor FIFA e incluir entre sus funciones la supervisión de actuaciones arbitrales. Tras consultar videos de los partidos, podrán tomar acciones en escenarios como:

  • Sanción ejemplar a jugadores que, sin que se demuestre contacto físico, simulen alguna caída para engañar al cuerpo arbitral. Esto minimizaría los “piscinazos” y la conducta antideportiva, que se han vuelto costumbre en el fútbol moderno, entendiendo que se trata de un deporte de contacto y donde el Juego Limpio debe prevalecer siempre.
  • Sanción a cuerpos arbitrales en caso de actuaciones fallidas y reincidencia. Incluyendo rebajas de sueldo, suspensión temporal y demás. Serán tratados como los jugadores, porque ellos también forman parte del juego.
  • Creación de una tabla de posiciones o ranking arbitral, que determinará por estadísticas de fallos y aciertos, la asignación de partidos importantes, remuneración económica y/o bonos por buen rendimiento como efecto motivador.
Los cambios propuestos no alterarían la naturaleza del Deporte Rey, su implementación sería completamente viable y poco traumático. De esta manera los árbitros y las injusticias dejarían de ser el centro de atención de nuestras discusiones y los amantes de este deporte hablaríamos nuevamente de Fútbol.